Hacer la compra puede convertirse en una de las mayores fugas de dinero en nuestro presupuesto mensual. Entre la inflación, las promociones tentadoras, el marketing emocional y la falta de planificación, muchas personas gastan mucho más de lo que deberían en el supermercado… y ni siquiera se dan cuenta.
La buena noticia es que con algunos cambios sencillos en tus hábitos de consumo, puedes ahorrar una cantidad significativa cada mes, sin dejar de comer sano, variado y de calidad.
Aquí te comparto los mejores consejos para que tu próxima visita al supermercado sea más eficiente, económica y estratégica.
1. Lleva siempre una lista de compras (¡y respétala!)
Ir al supermercado sin lista es como entrar a una jungla sin brújula. Es fácil caer en compras impulsivas y productos innecesarios.
Cómo hacerlo:
- Planifica tus comidas semanales con antelación.
- Haz una lista con los ingredientes y productos realmente necesarios.
- Organiza la lista por secciones (frutas, carnes, limpieza, etc.) para evitar paseos innecesarios.
- Respeta la lista y evita desviarte salvo que veas una oportunidad de ahorro real.
Tip pro: Usa apps como Bring!, Google Keep o cualquier bloc digital para crear y compartir tu lista.

2. No vayas al supermercado con hambre
Este consejo parece trivial, pero es extremadamente efectivo. Cuando vas a comprar con el estómago vacío, tu cerebro tiende a priorizar comidas calóricas, rápidas y costosas.
Ir después de comer o con una merienda en el cuerpo reduce el impulso de comprar productos innecesarios o ultraprocesados.
3. Compara precios por kilo o litro, no por unidad
Los envases grandes no siempre son más baratos. Muchas veces, lo que parece una “oferta” resulta ser más caro cuando se analiza el precio por unidad de medida.
Qué mirar:
- El precio por kilo, litro o unidad que suele estar indicado en letra pequeña en la etiqueta del estante.
- Si no está, haz el cálculo tú: divide el precio por el peso o volumen del producto.
Ejemplo: Un paquete de arroz de 1 kg cuesta 1,30 €, y uno de 2 kg cuesta 2,60 €. El precio por kilo es el mismo, pero si uno está en oferta a 2,20 €, ahí sí hay ahorro.
4. Usa cupones y apps de descuentos
Muchas cadenas de supermercados ofrecen aplicaciones con descuentos exclusivos, cupones digitales o puntos de fidelidad. No te tomará más de 5 minutos revisar esas ofertas antes de salir de casa.
Algunas apps incluso te devuelven dinero (cashback) por ciertos productos o te permiten acumular saldo.
Revisa apps como:
- Too Good To Go (para aprovechar excedentes)
- Lidl Plus
- Mi Carrefour
- DIA App
- ShopFully
5. Elige productos de marca blanca o del distribuidor
Las marcas blancas han mejorado mucho en calidad y muchas veces se producen en las mismas fábricas que las marcas tradicionales. Pueden costar entre 20 % y 40 % menos que los productos de marca.
Prueba una semana haciendo la compra con productos marca blanca. La mayoría de las veces, notarás poca o ninguna diferencia.
6. Compra productos de temporada
Las frutas, verduras y pescados de temporada suelen estar en su mejor momento tanto de precio como de sabor y calidad.
- Más baratos porque hay mayor oferta local
- Más frescos y sostenibles
- Menos transporte, menos contaminación y menos costos ocultos
Busca un calendario de alimentos de temporada para tu zona y planifica tus recetas en base a eso.

7. Evita comprar por unidad lo que puedes comprar en paquete (y viceversa)
Hay productos que resultan más baratos al comprar por unidad (como ciertas frutas), y otros que conviene comprar en paquetes familiares (como papel higiénico, detergente, arroz o legumbres).
Haz el cálculo según tu consumo. Comprar al por mayor puede ayudarte a ahorrar a largo plazo, siempre que no termine en desperdicio.
8. Compra en tiendas alternativas para ciertos productos
No todo lo tienes que comprar en el mismo supermercado. Algunos productos pueden conseguirse más baratos en otros lugares, como:
- Mercados de barrio o cooperativas (frutas y verduras)
- Droguerías o tiendas de limpieza (productos de higiene y hogar)
- Tiendas a granel o sin envases (cereales, legumbres, frutos secos)
- Tiendas online (especialmente para artículos no perecederos)

9. Revisa la parte baja y alta de las estanterías
Los productos más caros y rentables para el supermercado están a la altura de los ojos. Sin embargo, las opciones más económicas suelen estar en las partes inferiores o superiores de la góndola.
Agáchate o estírate, vale la pena: ahí suelen estar las mejores ofertas o las marcas menos conocidas.
10. Evita las compras pequeñas frecuentes
Hacer compras pequeñas todos los días o varias veces por semana aumenta el gasto mensual sin darte cuenta. Cada ida al supermercado implica:
- Mayor tentación
- Más posibilidad de compras impulsivas
- Más tiempo y gasto en transporte
Es mejor hacer una compra grande a la semana (o quincenal) y pequeñas reposiciones bien planificadas si es necesario.
11. Presta atención a las promociones “trampa”
Ofertas como “3×2”, “lleva 4 y paga 3” o “segunda unidad al 70 %” pueden ser útiles… si realmente lo necesitas.
Si terminas comprando más de lo que ibas a consumir solo porque “estaba en oferta”, no estás ahorrando: estás gastando de más.
Consejo: Antes de aprovechar una promoción, pregúntate: “¿Lo habría comprado si no estuviera rebajado?”
12. Revisa tu ticket antes de salir
A veces los descuentos no se aplican correctamente, los productos se escanean mal o hay errores al pasar la compra. Revisa tu ticket antes de salir y reclama si es necesario.

Conclusión
Ahorrar en el supermercado no se trata de comprar lo más barato, sino de comprar con inteligencia y planificación. No necesitas cambiar tu dieta ni renunciar a lo que te gusta, solo ajustar algunos hábitos y tomar decisiones más conscientes.
Con estos tips:
- Reducirás gastos innecesarios
- Evitarás desperdicio de alimentos
- Comerás mejor por menos dinero
Recuerda: Cada euro que ahorras es un euro que puedes usar para tus objetivos personales, familiares o de inversión.