El dinero es parte de nuestra vida cotidiana: compramos comida, pagamos la luz, vamos al cine, usamos tarjetas, hacemos transferencias. Sin embargo, aunque convivimos con el dinero todo el tiempo, pocas veces hablamos de él con naturalidad en familia, y menos aún con los niños.
Educar financieramente a los hijos no significa convertirlos en economistas en miniatura, sino en personas capaces de tomar decisiones inteligentes, responsables y conscientes respecto al uso del dinero. Cuanto antes comiencen, mejor preparados estarán para la vida adulta.
En este artículo te explicamos cómo enseñar a los niños sobre dinero según su edad, con ejemplos prácticos y consejos que puedes aplicar desde hoy.
Por qué es importante enseñar educación financiera a los niños
Según múltiples estudios, la relación con el dinero se forma en los primeros años de vida. Las actitudes, hábitos y creencias que los niños aprenden desde pequeños tienden a acompañarlos toda la vida.
Enseñar sobre finanzas desde temprana edad puede ayudarles a:
- Desarrollar una mentalidad de ahorro y planificación
- Entender el valor del trabajo y del esfuerzo
- Evitar deudas innecesarias en el futuro
- Tomar decisiones de consumo conscientes
- Ser más independientes y seguros económicamente
Dato clave: La educación financiera no depende del nivel económico de la familia, sino de la forma en que se transmite el conocimiento y los valores sobre el dinero.
Etapa 1: Niños de 3 a 6 años – Primer contacto con el dinero
En esta etapa, los niños aún no entienden conceptos complejos, pero ya pueden empezar a familiarizarse con el dinero como un medio de intercambio.
Objetivos:
- Entender que el dinero se usa para comprar cosas
- Distinguir monedas y billetes
- Aprender que el dinero no es ilimitado
Actividades:
- Jugar a la tiendita con monedas de juguete
- Incluir al niño en pequeñas compras en el supermercado
- Mostrar cómo se paga con dinero o tarjeta
- Dar ejemplos concretos: “Este jugo cuesta lo mismo que dos monedas de 1 euro”
Etapa 2: Niños de 7 a 10 años – Aprender a manejar cantidades
Aquí ya pueden comenzar a entender conceptos más abstractos como el ahorro, la planificación y la priorización de gastos.
Objetivos:
- Saber que el dinero se gana trabajando
- Distinguir entre necesidades y deseos
- Aprender a ahorrar para objetivos concretos
Actividades:
- Dar una pequeña paga semanal o mensual (con supervisión)
- Usar una hucha o alcancía con tres compartimentos: ahorrar, gastar, donar
- Poner metas de ahorro: “Cuando tengas 10 €, puedes comprar ese juguete”
- Enseñar a comparar precios y tomar decisiones
💬 Consejo: No uses el dinero como castigo o chantaje, sino como una herramienta educativa.

Etapa 3: De 11 a 14 años – Primeras decisiones financieras
Los preadolescentes empiezan a desarrollar más independencia. Es un buen momento para introducir conceptos como presupuesto, consumo responsable y ganar dinero con esfuerzo.
Objetivos:
- Saber cómo hacer un presupuesto básico
- Entender que el dinero se acaba si no se administra
- Valorar el esfuerzo que implica ganarlo
Actividades:
- Asignar una mesada con mayor autonomía y permitir errores de gasto
- Animarlos a llevar un pequeño registro de ingresos y gastos
- Ofrecer la oportunidad de ganar dinero haciendo tareas adicionales (no las de rutina)
- Hablar abiertamente sobre cómo se administra el dinero en casa: ingresos, gastos, ahorro
Consejo: Enséñales que el dinero es un recurso, no un fin en sí mismo.
Etapa 4: De 15 a 18 años – Prepararse para la vida adulta
En la adolescencia tardía, muchos jóvenes obtienen su primer empleo, gestionan una tarjeta prepaga o toman decisiones de mayor impacto económico. Es crucial que entiendan los riesgos del endeudamiento, el crédito y la planificación financiera.
Objetivos:
- Aprender a gestionar una cuenta bancaria o tarjeta
- Comprender conceptos como intereses, préstamos y deudas
- Tener metas de ahorro a mediano plazo
- Entender la diferencia entre ahorro e inversión
Actividades:
- Abrir una cuenta bancaria juvenil o digital con tu supervisión
- Ayudarle a armar un presupuesto para sus propios gastos (ropa, salidas, regalos, etc.)
- Simular un “proyecto financiero” real: por ejemplo, planificar un viaje, con un presupuesto
- Hablar de conceptos más avanzados: tarjetas de crédito, préstamos estudiantiles, ahorro para estudios o emprendimientos
Objetivo final: Que puedan tomar decisiones informadas antes de llegar a la adultez económica.
Claves para enseñar sobre dinero en casa
– Sé un ejemplo
Los niños aprenden más por lo que ven que por lo que se les dice. Muestra hábitos financieros saludables: compara precios, evita compras impulsivas, planifica, ahorra.
– Habla del dinero con naturalidad
No lo conviertas en un tema tabú. Puedes explicar cómo se gana, cómo se gasta y cómo se cuida, sin necesidad de dar cifras exactas.
– Crea experiencias, no solo lecciones
Involucra a los niños en decisiones reales: hacer la lista del súper con un presupuesto, ahorrar para un objetivo familiar, elegir entre dos actividades según el costo.
– Fomenta la responsabilidad
Permite que cometan pequeños errores financieros mientras están bajo tu guía. Es mejor que aprendan ahora, cuando las consecuencias son mínimas.

Herramientas útiles para enseñar finanzas a niños
- Apps de educación financiera para niños: iAllowance, GoHenry, PiggyBot
- Cuentos y libros: «Padre Rico, Padre Pobre para Jóvenes», «Niño Rico, Niño Inteligente», «Pequeño Cerdo Capitalista para niños»
- Juegos de mesa: Monopoly, Cashflow, La Oca Financiera
- Simuladores de presupuestos: hojas de cálculo adaptadas, juegos de roles, retos de ahorro en familia
Conclusión
La educación financiera no se enseña en la mayoría de las escuelas, pero sí puede (y debe) enseñarse en casa. No se trata solo de enseñar a ahorrar o gastar, sino de ayudar a tus hijos a desarrollar una relación sana, consciente y equilibrada con el dinero.
Si lo haces bien, les estarás dando una de las habilidades más valiosas que pueden tener en la vida adulta: la capacidad de tomar decisiones financieras inteligentes.
Empieza por algo pequeño hoy: una conversación, un juego, una hucha. Lo importante es comenzar.